martes 8 de noviembre de 2011

Una mujer pasó ante mi ventana ayer por la mañana y cuando su última vislumbre se desvaneció en mis ojos, se llevó con ella toda mi ternura.
Me gustaría describir esto en detalle, porque creo que es una de las pocas experiencias vitales posibles para un enfermo o un prisionero.
(¿No podría, por lo menos, conjeturarse que el enfermo y el preso forman el suelo fértil donde crece todo lo bello y deseable en los fondos de esta fea fábrica?)
Vi el desvaído contorno de su faz, velada por la distancia, pero nada supe captar de su cara, el objeto con el cuál se soñaría y viviría. Una larga capa marrón que caía descuidadamente de sus hombros cubría su alta y lánguida figura. Era una tarea desesperada adivinar sus senos, su cintura, sus caderas y sus pies.
Nunca tuve la oportunidad de saber siquiera aproximadamente cómo serían sus ojos.
Cuando se aproximó a mi vista se transformó en la encarnación de todas mis esperanzas. Mientras mis ojos la gozaron, significó todo lo que conocía de la belleza. Y cuando finalmente desapareció en el paisaje quedé en el éxtasis de la dulzura.
Alguna vez imaginé que un pajarillo que pasó frente a esta misma ventana podría ser Dios en una gira de inspección. ¿Pero ha dado Dios alguna vez a una vida humana tanto como lo hizo esta mujer anónima?

Friedrich Nietzsche, Mi hermana y yo

viernes 26 de agosto de 2011

Por favor













"No sueltes la soga que me ata a tu alma".

martes 19 de julio de 2011

1

Pensé que sabía
hasta que, como al abrir las
cortinas en la mañana,
la luz me quemó los ojos.

Leí tu cuerpo y no quedó nada.
Ni un rastro, ni pensamiento,
ni espacio ya.

viernes 3 de junio de 2011

Se fue a vivir a París, ella

La
ausencia es ausencia. No es, es
el árbol que alumbra ella cuando
a su lado pasa. El aire que
aquí dejó, no es, es
la lámpara de agua de ella. La
ausencia de ella no
camina hacia la noche sola,
camina envuelta en ella.
En el combate entre
mi amor por ella y
mi amor por ella, ella
respira en otra página del cuento.
Los viejos habitos ponen
sol frente a mí.
Pisar la tierra es temblar.

Juan Gelman

viernes 18 de marzo de 2011

En una estación del metro

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro

y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos

y la perdieron para siempre entre la multitud

Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por las estaciones

y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles

Y quizás el amor no es más que eso:

una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro

y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

Óscar Hahn

domingo 6 de marzo de 2011

Es cosa de domingo


Vengo de desayunar con mi familia. De medio platicar, medio escuchar y medio comer dentro de una burbuja somnolienta que sólo puede contener al domingo. A las mañanas de domingo. Ahora, con el estómago lleno de chilaquiles, quiero dormirme otra vez, pero ya no puedo. Quiero leer, pero tengo demasiado sueño. Mi perra ladra como queriendo salir, y se escucha la música y el ruido de una fiesta infantil a lo lejos. "Hoy me duermo más temprano" digo en voz alta, como contándome un chiste que sólo yo puedo entender.

sábado 19 de febrero de 2011

Hoy

No miré lo sabio del presente;
gozo para disipar,
la calma es indeleble.


Poincaré - Omar Rodríguez-López